QUÉDATE CON ESTO
Empieza por proteger las comidas, el descanso y los momentos de conexión. Los adultos también forman parte del plan.
Una pregunta más útil que contar minutos
Además de cuánto tiempo usa una pantalla, importa qué está viendo, con quién y qué actividad está dejando de hacer. Un plan familiar permite conversar sobre esas decisiones sin tener que renegociarlas cada día.
En niños pequeños, prioriza la interacción cara a cara. Si se introduce contenido digital, elige opciones apropiadas y acompáñalas: mirar juntos permite conversar sobre lo que aparece.
Cuatro acuerdos para empezar hoy
- Dejen las comidas libres de pantallas y eviten usarlas durante la hora previa a dormir.
- Desactiven la reproducción automática y las notificaciones que no necesitan.
- Definan dónde se cargan los dispositivos durante la noche, fuera de la habitación infantil.
- Elijan juntos una alternativa concreta: un cuento, música, construir algo o jugar afuera.
El ejemplo también cuenta
El plan funciona mejor si incluye a quienes cuidan. Guardar el teléfono mientras conversamos ayuda a dar sentido al acuerdo. En escolares y adolescentes, revisen también privacidad, contactos, compras y contenido; un control parental no reemplaza la conversación.
Cuándo pedir apoyo
Si el uso digital desplaza de forma persistente el sueño, las relaciones o las actividades cotidianas, conversa con el pediatra. Lleva ejemplos de las rutinas para buscar cambios realistas en familia.
Fuentes y lecturas para profundizar
Fuentes consultadas el 27 de octubre de 2026. Las recomendaciones se adaptan a la edad y a los antecedentes de cada niño.
Información educativa para familias. No reemplaza la evaluación ni las indicaciones de tu equipo de salud.
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